
UTOPÍA BIO
PROPUESTA GESTIONADA POR ADRIANA CABRERA
MEMORIAS DE LA RURALIDAD
Este fue un proyecto realizado con la financiación de la Beca para el Reconocimiento y la Activación del Patrimonio Cultural de Sectores Sociales del PDE 2023.
Utopía BIO es una iniciativa que nace cómo propuesta para resignificar la ruralidad de Chapinero, a partir de soluciones sustentables para el desarrollo rural de la zona.
En la búsqueda de la conservación de especies a partir de la salvaguarda de las semillas y proteger el libre acceso a estas, Adriana diseñó y elaboró una biblioteca portátil para poder transportar su conocimiento y poder divulgarlo en todas las regiones.
Las semillas tienen que caminar en los territorios de los que son y de los que hacen parte. Detrás, está cómo también contamos esas historias, esos territorios y también esas experiencias. La biblioteca es una oportunidad de honrar la semilla, de ver la potencialidad que tiene y para enseñarnos muchas cosas que no conocemos.
¿CÓMO LLEGAR?
Aunque muchas personas no lo saben, Chapinero sí tiene zona rural, en la cuenca del río Teusacá.
Para llegar se debe tomar la vía a Choachí y voltear al norte en el kilómetro 11 (también conocido como 12 Quebradas).
Si van en trasporte público deben llegar a la Avenida Circunvalar, frente a la . Tomar una flota con dirección a Choachí y bajarse en el Alto del Verjón. Desde allí deben caminar por la vía veredal, unos 3,4 km, hasta la biblioteca rural La Naranja.
Para llegar se debe tomar la vía a Choachí y voltear al norte en el kilómetro 11 (también conocido como 12 Quebradas).
Si van en trasporte público deben llegar a la Avenida Circunvalar, frente a la . Tomar una flota con dirección a Choachí y bajarse en el Alto del Verjón.
Desde allí deben caminar por la vía veredal, unos 3,4 km, hasta la biblioteca rural La Naranja.
UTOPÍA BIO Vereda Verjón Bajo - Chapinero
LAS VOCES DE LA MEMORIA
Los siguientes testimonios fueron grabados durante el taller Viaje a la semilla. Biblioteca de semillas abierta y libres, que fue dirigido por Adriana Cabrera y Natalia Chaves y tuvo lugar el 18 de agosto de 2023, de 9:00 am a 11:30 am, en la Reserva Umbral Cultural Horizontes.
Si desean contactarles pueden hacerlo por medio de las siguientes redes: Instagram @utopia_bio Tel. 3124565581 https://utopiabio.org/
¿Cómo han avanzado desde la experiencia con las semillas?
ECOLÓGICO
Las semillas tienen espíritu, tienen una memoria que no solamente es la memoria que transmitimos por el hecho de sembrarlas año tras año. No solamente es esa memoria material, sino que es una memoria espiritual que nos remite hasta las deidades.
Utopía Bio es una reserva privada ubicada en la vereda Verjón bajo , parte de la Localidad de Chapinero, a una altura aproximada de 3,200 msnm. Esta área está inmersa en la Reserva Forestal Protectora Bosque Oriental de Bogotá, y hace parte de la ruralidad oriental de Bogotá, muy cerca del páramo de Cruz Verde . El ecosistema predominante es el bosque altoandino, aunque también se encuentra presente un agroecosistema centrado en la producción ecológica de diversas variedades ancestrales de papa y otros cultivos alimenticios y medicinales a partir del rescate e intercambio de semillas criollas y nativas. En el lugar existe una invasión de retamo espinoso ( Ulex europaeus ), la cual amenaza la salud de los ecosistemas existentes en el área.
La reserva cuenta con un área representativa de cobertura boscosa, con un dosel dominado principalmente por canelos de páramo ( Drimys granadensis ), ojos de perdiz ( Frangula sp. ), y un estrato más cercano al suelo con una gran diversidad de quiches o bromelias ( Guzmania sp. , Racinaea riocreuxii , Tillandsia spp. ), helechos ( Hymenophyllum sp. , Elaphoglossum sp. , Asplenium sp. , Blechnum sp. ) y verdolaguillas ( Peperomia spp. ). En los bordes de camino, dominadas en algunas zonas por chusque ( Chusquea sp. ) y en otras por retamo espinoso ( Ulex europaeus ), se pueden observar especies interesantes, típicas de bosques en regeneración, algunas de hábito trepador como valerianas ( Valeriana clematitis ), amargos ( Ageratina gracilis ), acederas ( Oxalis sp. ) y chipacas ( Bidens rubifolia ); y algunos árboles como encenillos ( Weinmannia tomentosa ) y arrayanes ( Myrcianthes leucoxyla ).
En las áreas de subpáramo se encuentra una amplia variedad de plantas, siendo la mayoría de la familia Asteraceae (parientes de los girasoles, margaritas, etc.) como amargosos ( Ageratina tinifolia , Ageratina asclepiadea ), vira-viras ( Achyrocline bogotensis , Achyrocline crassiceps ), romeros de páramo ( Linochilus spp. , Monticalia spp. ), chilcos de páramo ( Baccharis prunifolia ), torberas ( Noticastrum marginatum ) moraditas ( Lourteigia microphylla ) y frailejones de roca ( Espeletia corymbosa ). También allí se encuentran varias especies de tunos y angelitos ( Miconia salicifolia , Miconia ligustrina , Bucquetia glutinosa , Monochaetum spp. ); ericáceas como uvas camaronas ( Macleania rupestris ), reventaderas ( Gaultheria erecta , Gaultheria myrsinoides , Gaultheria anastomosans ) y agracillos ( Gaylussacia buxifolia ); algunos arbustos y arbolitos típicos de esa altura como manzanos colorados ( Clethra fimbriata ); manos de oso de páramo ( Oreopanax mutisianus ), té de Bogotá ( Symplocos theiformis ) e incluso el inusual volador o barito ( Holodiscus argenteus ); y algunas plantas de porte más bajo, también típicas de estos ambientes, como chites ( Hypericum juniperinum , Hypericum mexicanum , Hypericum goyanesii ), sanalotodo ( Arcytophyllum nitidum ) y cascabeles ( Siphocampylus columnae ).
En lo referente a la fauna, también existe una amplia diversidad de especies, que aprovechan los relictos de vegetación natural existentes en el área. En cuanto a aves, por ejemplo, de manera preliminar se han registrado 23 especies, siendo las más comunes los colibríes orejivioletas ( Colibri coruscans ), las mirlas patinaranjas ( Turdus fuscater ), las pavas andinas ( Penelope montagnii ), los birros grandes ( Myiotheretes striaticollis ), los copetones ( Zonotrichia capensis ) y los escandalosos clarineros ( Anisognathus igniventris ). Adicionalmente, se tiene registro entre otras de colibríes colilargos ( Lesbia victoriae ), turpiales montañeros ( Icterus chrysater ), pinchaflores ( Diglossa humeralis ), vistosas tángaras azules ( Tangara vassorii ), golondrinas ( Orochelidon murina ), sirirís ( Tyrannus melancholicus ), jilgueros aliblancos ( Spinus psaltria ), piojitos ( Mecocerculus leucophrys ), comprapanes ( Grallaria ruficapilla ), chisgas de páramo ( Catamenia homochroa ), chipes trepadores ( Mniotilta varia ), mieleros rufos ( Conirostrum rufum ), atlapetes cabecipálidos ( Atlapetes pallidinucha ) y un ave de presa: un cernícalo americano ( Falco sparverius ). Respecto a otros grupos de vertebrados, se han registrado dos especies de reptiles: lagarto collarejo ( Stenocercus trachycephalus ) y camaleón andino ( Anolis heterodermus ) y una zarigüeya o chucha ( Didelphis pernigra ). En cualquier caso, es claro que la variedad real del área es mayor, tanto para reptiles como para mamíferos; y aunque preliminarmente no se han documentado, se sabe que también existe una población importante de anfibios.
En cuanto a artrópodos, se han contabilizado 39 especies diferentes, entre las que se destacan arácnidos como arañas lobo (familia Lycosidae ), arañas tejedoras de mantas (familia Linyphiidae ), arañas saltarinas (familia Salticidae ) y otras de los géneros Ocrepeira , Tetragnatha , Araneus , Sidymella , Cotinusa y Thwaitesia ; escarabajos como Astylus aulicus y Eriopis punicola ; insectos palo (orden Phasmida ); abejas y parientes como la abeja de miel ( Apis mellifera ), hormigas carpinteras ( Camponotus sp. ), abejorros ( Bombus sp. ) y avispas de la familia Braconidae ; una gran cantidad de moscas y sus parientes (orden Diptera ) como moscas carroñeras (familia Sarcophagidae ), moscas de patas largas (familia Dolichopodidae ), moscas jorobadas (familia Curtonotidae ), zancudos gigantes ( Nephrotoma sp. ) y moscas que imitan abejas (familia Syrphidae ) como Eristalis tenax , Eristalis bogotensis , y Asemosyrphus mexicanus . También están reportados insectos hemípteros como los periquitos de la mora ( Heranice sp. ), insectos espina de género Ennya y chinches de escudo (familia Thyreocoridae ), así como algunas mariposas y polillas ( Dione glycera , Colias dimera , Corades enyo ), grillos ( Ripipteryx sp. , Agesander ruficornis ) y mantis (familia Thespidae ).
PROCESO HISTÓRICO
Llevamos un proceso de otras formas de ver, otras formas de habitar el territorio, de reconocer esas historias pequeñas que hay detrás de los habitantes.
La vereda Verjón Bajo está ubicada en los Cerros Orientales de Bogotá y hace parte de la zona rural de la Localidad de Chapinero. Limita al norte con el municipio de La Calera , al oriente con el municipio de Choachí y al sur con el Río del Arzobispo y la vereda del Verjón alto, ubicada en la localidad de Santa Fe. En esta vereda viven aproximadamente 550 familias y por su extensión, representa el 68% de la localidad. Existen versiones diferentes sobre el poblamiento inicial de la vereda, pero lo más probable es que sus habitantes originales se hayan asentado asociados al funcionamiento de 5 grandes haciendas durante el siglo XIX, llamadas Quebradahonda, Santa Bárbara, El Consuelo, La Trinidad y La Esmeralda. Este proceso se dio de manera paulatina, a través del intercambio del trabajo de las familias campesinas en las haciendas por la permanencia de estas en los predios. Las familias trabajaban para propietarios cuidando la propiedad, donde los hombres desarrollaban labores de cultivo o de levante de animales y las mujeres se encargaban de labores domésticas. A cambio, además de la vivienda, podían tener pequeños cultivos de subsistencia. Paralelamente, alrededor del camino que conectaba a Choachí y otros municipios aledaños con Bogotá, aparecen pequeñas fincas con posadas donde podían pasar la noche comerciantes que llevaban madera, productos lácteos, chirrinchi y plantas de las montañas para vender en las plazas de mercado de la capital.
Al igual que puede encontrarse en otras comunidades campesinas, los procesos de asentamiento en El Verjón permitieron el desarrollo de dinámicas enfocadas, por un lado, en el conocimiento profundo de los ciclos naturales indispensables para las labores agrícolas, generando así un gran arraigo territorial y vital con el entorno; y, por otro lado, en el trabajo colectivo de la tierra, facilitando los procesos asociativos entre familias y fortaleciendo el tejido comunitario. Esto se expresó con fuerza en el cultivo de papa, permitiendo abordar mayores áreas productivas con mejor rentabilidad para las familias asociadas. Este modelo de producción, junto con la tenencia de ganado y cultivos pequeños familiares de pancoger, fueron dominantes en la zona hasta los primeros años de la década del 2000.
A partir de los años 2000 se dan dos situaciones que generan conflictos socioambientales en el área. La primera, la delimitación en el 2005 de la Reserva Forestal Protectora Bosque Oriental de Bogotá Área que solidifica legalmente el ordenamiento territorial en los Cerros Orientales, consolidando y aclarando la zonificación y los usos permitidos y los restringidos. Sin embargo, esta delimitación se realiza de espalda a los pobladores, perturbando profundamente sus modos de vida al ilegalizar muchas de las actividades económicas llevadas a cabo tradicionalmente. Por otro lado, en las últimas décadas inició un proceso nuevo de poblamiento, gracias a la compra de tierras y asentamiento por parte de familias urbanas bogotanas en la zona, quienes buscando una mejor calidad de vida decidieron adquirir o arrendar predios y construir sus viviendas. En este grupo se distinguen dos clases de habitantes: neo-rurales, quienes a pesar de vivir en la vereda aún trabajan o estudian y desarrollan la mayor parte de su vida en la ciudad; y neo-campesinos, quienes además de vivir llevan a cabo la mayor parte de sus actividades productivas en los predios que habitan, normalmente actividades de tipo agropecuario. Estos nuevos pobladores han, en algunas ocasiones, entrado en tensión con los habitantes originarios, pues normalmente sus formas de relación con el territorio -y, por lo tanto, prioridades políticas y organizativas- son diferentes.
Esto ha terminado por erosionar los modos de vida campesinos y acentuar la distribución desigual de la tierra, toda vez que las familias tradicionales han tenido que buscar ingresos adicionales como trabajadores asalariados en la ciudad, o desplazarse a otras áreas rurales o urbanas. También ha impuesto nuevas agendas a los procesos organizativos, los cuales además deben navegar las dificultades de integrar poblaciones diversas (campesinas, neo-campesinas y neo-rurales) a la par de abordar nuevos elementos tensionantes que emergen de manera creciente, como las presiones derivadas del crecimiento del turismo en la zona, y los desafíos ecológicos presentados por el cambio climático y la expansión urbana de Bogotá.
PROCESO SOCIAL
Experiencias. Experiencias que tengan que ver con la sostenibilidad, con la biodiversidad, con todo el tema de recuperación de la memoria ancestral.
Frutos de Utopía es una corporación sin ánimo de lucro que busca impulsar el desarrollo rural sostenible con el fin de generar alternativas y soluciones adaptadas a las condiciones locales de los procesos campesinos. Como parte de este proceso, han entablado relaciones colaborativas con diferentes iniciativas comunitarias en diversos territorios, con la intención de fortalecerlas en los aspectos económicos, medioambientales, tecnológicos, educativos y culturales. Dentro de su trabajo se han priorizado poblaciones que por aspectos como género, etnia o condición socioeconómica han sido marginadas y han visto sus derechos vulnerados. De esta manera, hacen una intervención en procesos campesinos autónomos de pequeña escala, enfocados en desarrollo de productos y subproductos; semillas nativas; sistemas alimentarios sostenibles; cadenas de valor; asociatividad; comercialización. Promueven, además, tecnologías digitales para la disminución de la brecha tecnológica en esas comunidades a partir de redes locales, buscando reducir las diferencias en las oportunidades de desarrollo.
Este proceso se construye a partir de dos iniciativas. La primera, la reserva ecológica UtopíaBio , ubicada en los Cerros Orientales a 3,200 msnm. Allí se trabaja fuertemente en la recuperación de la biodiversidad alimentaria y la conservación ecológica, con la investigación e implementación de prácticas agroecológicas y el rescate de semillas nativas y criollas. Esta reserva actualmente cuenta con un Acuerdo de Conservación con la Secretaría de Ambiente y es centro de producción y conservación de variedades nativas de papa , la par de ser un territorio campesino para la producción de alimentos para el autoconsumo, la experimentación con variedades y técnicas de siembra, y la realización de actividades turísticas, y de interpretación ambiental. Asociado a la reserva, está en marcha el proceso de trabajo con semillas libres, a partir del diseño y circulación de una biblioteca viajera de semillas, con el fin de recolectar las diferentes especies y expresiones fenotípicas y circularlas por el territorio nacional, buscando apoyar procesos de soberanía alimentaria, educación ambiental y apropiación territorial.
La segunda iniciativa tiene que ver con el trabajo mancomunado con la Fundación Karisma , apoyando procesos que busquen incorporar la tecnología en la educación en contextos locales, buscando realizar intervenciones sostenibles y que fortalezcan la autonomía de las comunidades. De ahí surge la Red Local Kimera , una herramienta que busca facilitar la conectividad digital para zonas rurales. Por el momento, se ha implementado en Fresno, Tolima, pero se espera expandir el proceso a otras áreas.
Actualmente, el proceso de Utopía Bio se teje dentro de los procesos comunitarios de organización y participación de la zona, al hacer parte de Red de los Verjones , una iniciativa popular de defensa del territorio.
REFLEXIÓN
Durante la experiencia de extracción de semillas, se destacó la importancia de valorar el proceso de agricultura, especialmente cuando se realiza de manera artesanal y directamente de frutos sin modificaciones químicas que alteren la genética de las especies vegetales alimentarias. Se subrayó la fortaleza de las mujeres y su dedicación a apoyarse mutuamente en zonas rurales de páramo, así como la relevancia del cuidado de las semillas en la calidad genética de las plantas y en su valor cultural. Además, se resaltó la posibilidad de que cualquiera pueda convertirse en defensor y cuidador de las semillas.
La actividad permitió a los participantes acercarse a la idea de la importancia de las semillas, desde la diversidad de variaciones que puede tener un mismo alimento hasta la reflexión sobre los procesos de producción acelerados y la importancia de apreciar el valor más profundo del cultivo de alimentos. La experiencia de presenciar y participar en el cultivo de semillas, como en el caso de la papa, proporcionó una valiosa lección sobre el valor de la semilla y el proceso de crecimiento que requiere paciencia y cuidado. Se destacó la importancia de tomarse el tiempo y alejarse de los procesos acelerados, aprendiendo a apreciar el potencial que surge de los procesos de cultivo más prolongados.
Sin alimentos no hay agricultura y sin agricultura no hay cultura, porque todas las culturas se desarrollan a través de esa autonomía y diversidad alimentaria.